Sinaloa a 01 de mayo de 2026.- La disponibilidad de herramientas técnicas para identificar y gestionar amenazas naturales en los municipios sinaloenses presenta un panorama desigual. De acuerdo con datos oficiales, únicamente 13 de las 20 jurisdicciones territoriales en la entidad cuentan con un documento de riesgos debidamente actualizado, situación que expertos y funcionarios reconocen como insuficiente para enfrentar la complejidad de fenómenos como inundaciones, sequías y huracanes.
Roy Navarrete Cuevas, director del Instituto Estatal de Protección Civil de Sinaloa, explicó que estas herramientas constituyen documentos fundamentales que no solo mapean peligros naturales, sino que también identifican zonas vulnerables y populations expuestas a riesgos. Su análisis permite a las autoridades dimensionar el impacto potencial de cada evento y orientar adecuadamente las acciones preventivas en los territorios.
Según la normativa vigente, estos instrumentos deben renovarse cada cinco años. Sin embargo, especialistas advierten que esta periodicidad ha quedado rebasada ante la velocidad de transformación de los territorios y la expansión acelerada de asentamientos humanos en la región.
Las jurisdicciones con mayor población, entre ellas Culiacán, Mazatlán, Los Mochis, Navolato y Guasave, sí cuentan con estas herramientas de diagnóstico. En contraste, municipios como Choix y Sinaloa presentan rezagos significativos en la elaboración o puesta al día de sus documentos, lo que compromete su capacidad operativa para responder a emergencias.
Navarrete Cuevas planteó una transformación conceptual importante: convertir estos instrumentos en documentos vivos y dinámicos, con actualizaciones continuas que reflejen cambios diarios en la ocupación del territorio y nuevos asentamientos. Este enfoque reconoce que el riesgo no depende únicamente de factores naturales, sino también de cómo la sociedad ocupa e interactúa con su entorno.
«La propuesta central es transformar el Atlas de Riesgos en un instrumento dinámico, con actualizaciones constantes que reflejen cambios diarios en el territorio»
Bajo este modelo renovado, los documentos incorporarían variables como ordenamiento territorial, expansión de asentamientos y grados de vulnerabilidad social. Esta integración permitiría una gestión integral del riesgo más precisa y oportuna, alineada con los desafíos contemporáneos que enfrentan las administraciones municipales.
La actualización de estos documentos depende de múltiples factores, incluyendo la participación de especialistas calificados, disponibilidad de tecnología moderna y recursos tanto humanos como económicos. Instituciones técnicas especializadas desarrollan estos trabajos bajo supervisión de las autoridades estatales.
El marco legal, particularmente el artículo 115 constitucional, confiere a los gobiernos municipales la responsabilidad de regular el uso del suelo. El Atlas de Riesgos se convierte, por tanto, en una herramienta estratégica para la toma de decisiones en materia de desarrollo urbano y ordenamiento territorial.
Las autoridades subrayan la importancia de evaluar no solo la existencia de estos documentos, sino su calidad y utilidad práctica para cumplir funciones preventivas. Navarrete Cuevas convocó a presidentes municipales para impulsar actualizaciones con personal técnico capacitado y en coordinación con instancias estatales y federales competentes.
Ante el contexto de cambio climático y urbanización acelerada, Sinaloa enfrenta la urgencia de fortalecer sus mecanismos de prevención. La actualización de estos instrumentos no representa una opción, sino una necesidad imperativa para salvaguardar la integridad física de la población y garantizar el desarrollo sostenible en todas las demarcaciones del estado.






