’ Venid a mi todos los que estáis cansados ’


Jesús ofrece descanso a quien le sigue

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’ Venid a mi todos los que estáis cansados ’

Religión

Diciembre 08, 2020 19:56 hrs.
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La Palabra de Dios


Miércoles 09 diciembre, 2020

Primera lectura
Is 40, 25-31
’¿Con quién me van a comparar,
que pueda igualarse a mí?’,
dice el Dios de Israel.
Alcen los ojos a lo alto
y díganme quién ha creado todos aquellos astros.
Él es quien cuenta y despliega su ejército de estrellas
y a cada una la llama por su nombre;
tanta es su omnipotencia y tan grande su vigor,
que ninguna de ellas desoye su llamado.

¿Por qué dices tú, Jacob,
y lo repites tú, Israel:
’Mi suerte se le oculta al Señor
y mi causa no le preocupa a mi Dios’?
¿Es que no lo has oído?
Desde siempre el Señor es Dios,
creador aun de los últimos rincones de la tierra.
Él no se cansa ni se fatiga
y su inteligencia es insondable.

Él da vigor al fatigado
y al que no tiene fuerzas, energía.
Hasta los jóvenes se cansan y se rinden,
los más valientes tropiezan y caen;
pero aquellos que ponen su esperanza en el Señor,
renuevan sus fuerzas;
les nacen alas como de águila,
corren y no se cansan, caminan
y no se fatigan.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Sal 102, 1-2. 3-4. 8 y 10
R.(1a) Bendice al Señor, alma mía.

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no olvides de sus beneficios.
R. Bendice al Señor, alma mía.
El perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro,
y te colma de amor y de ternura.
R. Bendice al Señor, alma mía.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.
R. Bendice al Señor, alma mía.

Aclamación Antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.

Ya viene el Señor para salvar a su pueblo.
Dichosos los que estén preparados para salir a su encuentro.

R. Aleluya.

Evangelio
Mt 11, 28-30
En aquel tiempo, Jesús dijo: ’Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

Dios promete liberación a quien confía en él
El pueblo de Israel está en el exilio. Los años se prolongan y comienza a apuntar la desconfianza. Piensa que Dios se ha olvidado de su pueblo y se desentiende de él. Pero, ¿no será más bien que el pueblo ha olvidado quién es su Dios?

Dios mismo interpela al pueblo echándole en cara su olvido. Es verdad que al pueblo le ha ido mal muchas veces, pero eso ha ocurrido cuando no ha sido fiel a lo que Dios quería de él, y lo que le ha ocurrido se puede interpretar como un castigo –así lo suele interpretar el pueblo-, pero se trata de un castigo pedagógico, que pretende volverlo al buen camino.

Si es cierto que Dios reprocha ese olvido, también lo es que asegura su intervención favorable. Es un Dios fiel, pero además es un Dios poderoso, capaz de llevar a cabo su acción providente sin que nadie se lo impida. Fue seguramente en la época del exilio cuando Israel cayó en la cuenta de que Dios es el creador del mundo. Su permanente solicitud por el pueblo y el despliegue de su poder para auxiliarlo en tantos momentos críticos de la historia hacen que se intuya detrás de todo ello la omnipotencia divina. No sólo la historia, sino toda la realidad depende de su poder soberano.

Al estar tan por encima de todo, ’no se cansa, no se fatiga’, como asegura el profeta. Y, siendo así, comunica algo de esas cualidades a los que le son fieles y confían en él: ’los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas…, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse’. El auxilio de Dios no defrauda a quien cree en él.

Jesús ofrece descanso a quien le sigue
Jesús desahoga su corazón en una acción de gracias al Padre al comprobar sus preferencias por los pequeños. Sintoniza plenamente con él en esa actitud, que es algo constante a lo largo de su vida pública. Y de ahí se eleva para manifestar el profundo conocimiento que tienen entre sí el Padre y el Hijo, que dan a conocer a su vez a los sencillos.

En el evangelio de hoy, que es continuación inmediata de esa acción de gracias al Padre, Jesús invita –con palabras tomadas de la literatura sapiencial- a cargar con su yugo y aprender de él que es ’manso y humilde de corazón’. Su yugo es más ligero que el de la ley, pero eso no lo entendieron los ‘sabios’ del pueblo y por eso rechazaron a Jesús y su mensaje de liberación.

Es, pues, una invitación a imitarle y a seguirle de cerca. Él es el modelo y el maestro de una vida nueva, presidida por el amor de Dios a los sencillos: quien acepte su propuesta, ’encontrará su descanso’ en él. Se cumple en el seguimiento de Jesús lo que Dios prometía por las palabras del profeta Isaías que hemos escuchado en la primera lectura: ’los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas…, corren sin cansarse, marchan sin fatigarse’.

A la luz de estas promesas y de estas ofertas, preguntémonos: ¿Creemos en la acción providente de Dios aun en medio de nuestros problemas más acuciantes? ¿Estamos dispuestos a cargar con los compromisos del Evangelio, convencidos de que Jesús nos los hace más ligeros?

Fray Emilio García Álvarez O.P.
Convento de Santo Tomás de Aquino (Sevilla)


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