’ Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca ’



Huid de la idolatría

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’ Lo que rebosa del corazón, lo habla la boca ’

Religión

Septiembre 11, 2020 20:15 hrs.
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La Palabra de Dios


Sábado 12 septiembre, 2020

Primera lectura
1 Cor 10, 14-22
Queridos hermanos: Huyan de la idolatría. Me dirijo a ustedes como a hombres sensatos; ustedes mismos juzguen lo que voy a decir: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan. Consideren al pueblo de Israel: ¿no es cierto que los que comen de la víctima sacrificada en el altar quedan unidos a él?

Con esto no quiero decir que el ídolo represente algo real, ni que la carne ofrecida a los ídolos tenga algún valor especial. Lo que quiero decir es que, cuando los paganos ofrecen sus sacrificios, se los ofrecen a los demonios y no a Dios.

Ahora bien, yo no quiero que ustedes se asocien con los demonios. No pueden beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No pueden compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios. ¿O queremos provocar acaso la indignación del Señor creyéndonos más poderosos que él?
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 115, 12-13. 17-18
R. (17a) Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.
¿Cómo le pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de salvación,
e invocaré el nombre del Señor. R.
R. Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré el nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo. R.
R. Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 6, 43-49
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ’No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida’’.
Palabra de Dios
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión del Evangelio de hoy

Huid de la idolatría
La idolatría es un grave pecado que tiene muy diversas ramificaciones, aunque en todas ellas supone una negación del Dios verdadero o, lo que es peor, hacer de Él una imagen humana y sujeta a mis intereses. San Pablo se refiere en el Evangelio al ámbito sacramental y del culto y critica a la comunidad de Corinto no vivir una fe coherente con lo que significa la eucaristía en el culto, pero sobre todo, en la vida.

Celebrar como comunidad la eucaristía no es solo un recuerdo o un rito, sino que implica la comunión con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, cuya entrega es siempre actual, crea y hace nueva la fe, la comunidad. Como afirma San Juan Crisóstomo: ’¿En qué se convierten los que comulgan? ¡En el Cuerpo de Cristo! ¡No muchos cuerpos sino un solo cuerpo! ’Así, estamos unidos estrechamente entre nosotros y con Cristo’

De lo que rebosa el corazón habla la boca
El Evangelio de San Lucas nos plantea la importancia de la coherencia entre lo que creemos y vivimos. Si hay algo que Jesús continuamente denuncia es la hipocresía de los fariseos, pues habían convertido la religión en un conjunto de normas y prácticas, olvidando el corazón de la Ley que es el Amor: no un precepto, sino una exigencia, una actitud de vida, una entrega.

Jesús sale al encuentro de las gentes y les predica desde la Verdad de su Persona y de sus obras. No busca admiradores o adoradores de su persona o su doctrina, sino seguidores. Creer en Jesús significa seguirle, implicarse en la construcción del Reino, denunciar las injusticias, tener entrañas de misericordia…

Ser cristiano, pues, es construir mi existencia sobre la piedra angular de Cristo, que su Palabra se haga presente en mi ser y actuar, que su Amor haga de mi vida una fuente de alegría para los demás. Parafraseando a San Pedro: ’¿A quien vamos a acudir? Solo Tú tienes Palabras de Vida Eterna’

’Al final, lo de Dios no es un puro voluntarismo ni un discurso moral sobre lo bueno y lo malo, aunque ayude a entender las categorías del deber, del bien o del mal. Lo de Dios tiene que ver con una profunda ternura por la vida y la gente, con una alegría cuya fuente es mucho mayor que cada uno de nosotros, con el extraño encuentro de lo divino y humano en Jesús, con una manera de actuar de Dios que llamamos gracia y que, cuando nos invade, transforma nuestras perspectivas, alienta nuestras luchas y nos da alas para vivir apasionados’.

(José Luis Rodríguez Olaizola ’En tierra de nadie’)

D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.
Fraternidad ’Amigos de Dios’ de Bormujos (Sevilla)


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