’ Jesús se abrió paso entre ellos ’


’Ahora reconozco que en toda la tierra no hay más dios que el de Israel’

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’ Jesús se abrió paso entre ellos ’

Religión

Marzo 15, 2020 22:36 hrs.
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Lunes 16 de marzo 2020


La Palabra de Dios

Primera lectura
2 Reyes 5, 1-15
En aquellos días, Naamán, general del ejército de Siria, gozaba de la estima y del favor de su rey, pues por su medio había dado el Señor la victoria a Siria. Pero este gran guerrero era leproso.
Sucedió que una banda de sirios, en una de sus correrías, trajo cautiva a una jovencita, que pasó luego al servicio de la mujer de Naamán. Ella le dijo a su señora: ’Si mi señor fuera a ver al profeta que hay en Samaria, ciertamente él lo curaría de su lepra’.
Entonces fue Naamán a contarle al rey, su señor: ’Esto y esto dice la muchacha israelita’. El rey de Siria le respondió: ’Anda, pues, que yo te daré una carta para el rey de Israel’. Naamán se puso en camino, llevando de regalo diez barras de plata, seis mil monedas de oro, diez vestidos nuevos y una carta para el rey de Israel que decía: ’Al recibir ésta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán, para que lo cures de la lepra’.
Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras exclamando: ’¿Soy yo acaso Dios, capaz de dar vida o muerte, para que éste me pida que cure a un hombre de su lepra? Es evidente que lo que anda buscando es un pretexto para hacerme la guerra’.
Cuando Eliseo, el hombre de Dios, se enteró de que el rey había rasgado sus vestiduras, le envió este recado: ’¿Por qué rasgaste tus vestiduras? Envíamelo y sabrá que hay un profeta en Israel’. Llegó, pues, Naamán con sus caballos y su carroza, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Éste le mandó decir con un mensajero: ’Ve y báñate siete veces en el río Jordán, y tu carne quedará limpia’. Naamán se alejó enojado, diciendo: ’Yo había pensado que saldría en persona a mi encuentro y que, invocando el nombre del Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me curaría de la lepra. ¿Acaso los ríos de Damasco, como el Abaná y el Farfar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podría bañarme en ellos y quedar limpio?’ Dio media vuelta y ya se marchaba, furioso, cuando sus criados se acercaron a él y le dijeron: ’Padre mío, si el profeta te hubiera mandado una cosa muy difícil, ciertamente la habrías hecho; cuanto más, si sólo te dijo que te bañaras y quedarías sano’.
Entonces Naamán bajó, se bañó siete veces en el Jordán, como le había dicho el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un niño. Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó, diciendo: ’Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel’.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmos 41, 2.3; 42, 3.4
R. (41, 3) Estoy sediento del Dios que da la vida.
Como el venado busca
El agua de los ríos,
así, cansada, mi alma
te busca a ti, Dios mío. R.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.
Del Dios que da la vida
está mi ser sediento.
¿Cuándo será posible
ver de nuevo su templo? R.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.
Envíame, Señor, tu luz y tu verdad;
que ellas se conviertan en mi guía
y hasta tu monte santo me conduzcan,
allí donde tú habitas. R.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.
Al altar del Señor me acercaré,
al Dios que es mi alegría,
y al mi Dios, el Señor, le daré gracias
al compás de la cítara. R.
R. Estoy sediento del Dios que da la vida.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Sal 129, 5. 7
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Confío en el Señor y en sus palabras,
porque del Señor viene la misericordia y la redención.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio
Lc 4, 24-30
En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: ’Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria’.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

’Ahora reconozco que en toda la tierra no hay más dios que el de Israel’
El relato de la curación de Naamán constituye una estructura narrativa que en progresión de contrastes capta la atención para conducirnos a una profunda verdad: Dios se deja encontrar en lo sencillo y lo hace a través de los otros. Quien se abre a esta luz posibilita el encuentro consigo mismo, se reconoce como criatura en el corazón del universo y se abre al Dios que se acerca a través de humildes signos.

La vida de Naamán era aparentemente exitosa, pero no perfecta, estaba marcada por la enfermedad. La limitación, en cualquiera de sus dimensiones, sella la condición humana desde el inicio de la vida, constituye el primero de los aprendizajes. Sin embargo, con prontitud intentamos esconderla, disimularla, la etiquetamos como si fuese un ’defecto’ y terminamos coloreándola de moralidad o escapando de ella. Como Naamán, es posible que nos consideren personas de logros memorables, reconocidas por la sociedad, implicadas en nobles causas, pero que tropezamos en lo esencial porque actuamos más como dueños que deudores, más autosuficientes que interdependientes, más exigentes que agradecidos.

Eliseo sale al encuentro de la necesidad del otro sin ser solicitado, no le mueven intereses personales sino el hecho de poner en claro la presencia de Dios como fuente de vida y salud, fiel a su alianza. Un Dios que libera desde la confianza, que nos rescata desde la escucha que compromete. Nuestra carne arrugada, enferma o sin brillo por el peregrinar de las circunstancias, se torna limpia como la de un niño, cuando descartamos el baluarte de la suficiencia, la comparación estéril, el malhumor que ofusca y repliega.

’Jesús se abrió paso entre ellos’
Las lecturas de este lunes de la tercera semana de Cuaresma manifiestan con claridad la unidad que articula el mensaje de la Escritura. Hay una savia común que nutre la palabra del Antiguo y Nuevo Testamento: el progreso en el desvelamiento del Dios de Israel que culmina en la revelación del Dios de Jesús como misericordia entrañable. Ante esta realidad se dan diferentes reacciones: la reticencia, el desconcierto, la prevención, la duda o la abierta discrepancia. Sólo la confianza nos capacita para el conocimiento y la experiencia de este don de amor que cura las lepras más visibles, así como la prepotencia más escondida.

El evangelista Lucas nos presenta a un Jesús ’hermeneuta’; sí, un Jesús que no sólo lee la Escritura, sino que se encuentra en ella y mira la vida desde ella. Resulta fascinante contemplar cómo Jesús aplica la analogía de la fe en la interpretación del libro de Reyes y enfoca la verdad del mensaje a su momento personal. Un referente magistral que muestra la actitud adecuada con la que hemos de asomarnos a la Palabra.

Jesús inicia su vida pública con entusiasmo, visita su pueblo, su gente, les comparte lo que guarda en su corazón, les actualiza el tesoro de luz que alberga la Escritura, pero experimenta el rechazo de quienes más tendrían que apoyarle y le desconcierta, le hiere, esta falta de aceptación.

Descubre que son ’los de fuera’ quienes acogen a los enviados de Dios, quienes aceptan las mediaciones en lo pequeño con radical generosidad, quienes no se cierran a lo diferente. Jesús se reconoce en continuidad con los profetas predecesores y se identifica con ellos. Son los ’extranjeros’ quienes perciben el paso de Dios entre sus huellas porque viven en la confianza, en la fuerza de lo germinal que nos transforma y fecunda.

Oración

Señor, nos bendices con tu presencia, ayúdanos a mirar desde dentro y desde Ti, para que la vida sea un permanente aprendizaje de misericordia.

¿Está siendo este tiempo de cuaresma una oportunidad para restaurar la confianza?

Monjas Dominicas Contemplativas
Monasterio Stma. Trinidad y Sta. Lucía (Orihuela)


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