’ El más pequeño de nosotros es el más grande ’



El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor

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’ El más pequeño de nosotros es el más grande ’

Religión

Septiembre 27, 2020 19:43 hrs.
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La Palabra de Dios

Lunes 28 septiembre, 2020

Primera lectura
Job 1, 6-22
Un día fueron los ángeles a presentarse ante el Señor y entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó: ’¿De dónde vienes?’ El respondió: ’De dar una vuelta por la tierra’.

El Señor le dijo: ’¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra; es un hombre íntegro y recto, que teme a Dios y se aparta del mal’.

Satanás le respondió: ’¿Y crees tú que su temor a Dios es desinteresado? ¿Acaso no has construido tú mismo una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus rebaños se han multiplicado por todo el país. Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones y verás cómo te maldice en tu propia cara’. El Señor le dijo: ’Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques’. Y Satanás se retiró de la presencia del Señor.

Un día en que los hijos e hijas de Job estaban comiendo en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a la casa de Job y le dijo: ’Tus bueyes estaban arando y tus burras pastando en el mismo lugar, cuando cayeron sobre ellos unos bandidos, apuñalaron a los criados y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo’.

No había acabado de hablar, cuando llegó otro criado y le dijo: ’Cayó un rayo y quemó y consumió tus ovejas y a tus pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo’.

No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: ’Una banda de sabeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron y apuñalaron a los criados. Sólo yo pude escapar para contártelo’.

No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: ’Estaban tus hijos e hijas comiendo en casa de su hermano mayor, cuando un fuerte viento vino del desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo’.

Entonces Job se levantó y rasgó sus vestiduras. Luego se rapó la cabeza, se postró por tierra en oración y dijo:

’Desnudo salí del vientre de mi madre
y desnudo volveré allá.
El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó;
esa fue su voluntad:
¡Bendito sea el nombre del Señor!’

A pesar de todo lo que le sucedió, Job no pecó ni profirió ninguna insolencia contra Dios.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 16, 1. 2-3. 6-7. 8b y 15
R. (6b) Señor, escucha nuestra súplica.
Señor, hazme justicia
y a mi clamor atiende;
presta oído a mi súplica,
pues mis labios no mienten. R.
R. Señor, escucha nuestra súplica.
Júzgame tú, Señor,
pues tus ojos miren al que es honrado.
Examina mi corazón, revísalo de noche,
Pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí. R.
R. Señor, escucha nuestra súplica.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras;
muéstrame los prodigios de tu misericordia,
pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas. R.
R. Señor, escucha nuestra súplica.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Mc 10, 45
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir
y a dar la vida por la salvación de todos.
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 9, 46-50
Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: ’El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande’.

Entonces, Juan le dijo: ’Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros’. Pero Jesús respondió: ’No se lo prohiban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy

El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor
El libro de Job nos muestra a un hombre ’justo y honrado’, lo dice Dios: ’¿Te has fijado en mi siervo Job? En la Tierra no hay otro como él: es un hombre justo y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal.’ Tendríamos que leer todo el pasaje que cita hoy la lectura para ver cómo Job fue tentado por el diablo y cómo respondió Job a todos los desastres que le vienen por su maldad.

Dice Satán a Dios: ’¿y crees que teme a Dios de balde? Si tú mismo lo has cercado y protegido a él y a todo lo suyo; pero extiende la mano, daña sus posesiones y te apuesto que te maldecirá en tu cara’. Pero no fue así. Job respondió como hombre humilde, justo, honrado y temeroso de Dios.

Cuando Job oyó todas las desgracias que le habían pasado, sus fuerzas humanas se alían y se abaten sobre él, Job desgarra sus vestiduras y se arroja a tierra. Pero cuando abre sus labios es para bendecir a Dios. ’Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor’. El honor del Señor está a salvo. Satán ha perdido en su insinuación.

Job recibió todos estos males como un hombre que pone toda su confianza en Dios y en sus brazos se abandona.

¿Cómo recibimos nosotros las pruebas que Dios nos envía? Dios no nos prueba nunca por encima de nuestras fuerzas. ¿Tenemos fe para ver la voluntad de Dios en todas las pruebas y responder como Job, con paciencia, con humildad, con temor de Dios y confianza total en su voluntad?

Como nos dice el Salmo, que es un gesto de confianza en el Señor; ahí vemos la confianza que ponemos en el Señor que nunca nos abandona. El Señor nos invita a todos a poner nuestra confianza sólo en Él, algo que nos cuesta a todos.

El más pequeño de nosotros es el más grande
San Lucas en este texto del evangelio nos habla de humanidad y no de grandezas.

Jesucristo llevaba mucho tiempo instruyendo a sus discípulos con sus enseñanzas, pero ellos tenían la mente tan cerrada que no comprendían lo que el Maestro quería decirles. Un día los discípulos iban discutiendo quién sería el más importante entre ellos. Jesús adivinando lo que pensaban, cogió un niño y lo puso a su lado y les dijo: ’El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado’. El más pequeño de vosotros es el más importante.

Lección de humanidad y sencillez, pero aún así ellos siguen ciegos para no comprender qué quería decirles el Maestro, porque Juan le dice: ’Maestro hemos visto a uno echando demonios en tu nombre y se lo hemos impedido porque no era de los nuestros’, y Jesús le contestó: ’no se lo impidáis, el que no está contra nosotros, está a favor nuestro’.

Los discípulos creían que solamente ellos podían hacer esos milagros porque estaban con Jesús, pero no era así, no comprendían que el que tiene verdadera fe en Dios, puede mover montañas.

A todos nos van más las grandezas de este mundo que la humanidad, ¿Por qué es así?, ¿acaso hemos visto rasgos de grandeza en la vida de la Virgen? No. Ella, ¿qué contestó al Ángel Gabriel?: ’He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra’. Imitémosla.

En nuestra Orden Dominicana, hoy 28 de septiembre, celebramos la memoria de los Santos Domingo Ibáñez y compañeros mártires en Japón en el siglo XVII. Dieron su vida por amor a Jesucristo. Puntualmente en una carta escribió Santo Domingo Ibáñez: ’Sufrimos todo de buena gana por ser quien es, por Dios’.

¿Estaríamos nosotros dispuestos a dar la vida por Jesucristo?

Dominicas de Daroca
Monasterio de Nuestra Señora del Rosario - Daroca


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