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’Tengo fe, pero dudo, ayúdame’


Antes que todo fue creada la sabiduría

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’Tengo fe, pero dudo, ayúdame’

Religión

Febrero 24, 2019 23:46 hrs.
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Lunes 25 De Febrero 2019

La Palabra de Dios

Primera lectura
Sir 1, 1-10
Toda sabiduría proviene del Señor
y está con él eternamente.
¿Quién puede contar las arenas de la playa,
las gotas de la lluvia o los días de los siglos?
¿Quién puede explorar la altura del cielo,
la extensión de la tierra y la profundidad de los abismos?

Antes que cualquier otra cosa fue creada la sabiduría;
y la luz de la inteligencia, desde la eternidad.
¿A quién se le ha revelado la fuente de la sabiduría?
¿Quién ha conocido sus recursos inagotables?
Uno solo es sabio, temible en extremo:
el que está sentado en su trono, el Señor.
Él creó la sabiduría, la contempló y la midió;
la ha derramado sobre todas sus obras
y sobre todos los hombres, según su generosidad;
la ha derrochado entre aquellos que lo aman.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5
R. (1a) El Señor es un rey magnífico.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes.
Estás revestido de poder y majestad.
Tú mantienes el orbe y no vacila.
Eres eterno, y para siempre está firme tu trono.
R. El Señor es un rey magnífico.
Muy dignas de confianza son tus leyes
y desde hoy y para siempre, Señor,
la santidad adorna tu templo.
R. El Señor es un rey magnífico.

Aclamación antes del Evangelio
2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 9, 14-29
En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo.

Él les preguntó: "¿De qué están discutiendo?" De entre la gente, uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido".

Jesús les contestó: "¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho". Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó el padre: "Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos".

Jesús le replicó: "¿Qué quiere decir eso de ’si puedes’? Todo es posible para el que tiene fe". Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: "Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta". Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él". Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie.

Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?" Él les respondió: "Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno".
Palabra del Señor
Te alabamos, Señor Jesús


Reflexión del Evangelio de hoy
Antes que todo fue creada la sabiduría
Hemos concluido la carta a los Hebreos y comenzamos a escuchar las enseñanzas del Eclesiástico. Se inicia con una sentencia definitiva: ’Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente’. Esta palabra ilumina todo el quehacer humano para motivarle en su percepción y desarrollo, de modo que se ordene adecuadamente al fin de sí mismo en Dios. Esta sabiduría creada va unida a la inteligencia y la prudencia. Su existencia es anterior a todo lo creado y es otorgada a toda la creación, que de diverso modo, la revela y actúa con ella.

Es una muestra de la generosidad de Dios, otorgada gratuitamente y de manera diferenciada. El autor sagrado destaca que ’fue derramada sobre todas sus obras’, de modo que en lo inanimado se manifiesta la Sabiduría divina por la grandeza, orden y bondad que en sus obras se contienen y en los ’vivientes’ alcanza su culmen en el ser humano, al que ha dotado de inteligencia racional y libre albedrío, de modo que la prudencia gobierne todas las decisiones y nada empañe su condición de imagen de Dios. Deja bien claro en sus sentencias el autor que el único sabio es Dios y que de él procede toda sabiduría.

De suma utilidad será la escucha de esta palabra para cada bautizado, para la comunidad y para todo ser humano que busca la verdad y la procura en todas sus tareas. Al ser repartida la sabiduría a todos, nadie queda al margen de ella, porque si careciera de este don no podría reconocer a Dios y tampoco podría ser imputado. Por lo tanto, habiendo hecho a la humanidad capaz de conocerle, dejándose encontrar por quien le busca con sinceridad, siempre le acompañará para que consiga lo que desea y por fin descanse en la plena comunión con Él.

Ayuda la pobreza de mi fe
Entre dos momentos importantes, en la catequesis de Marcos, sitúa el evangelista esta actuación de Jesús: la Transfiguración y la instrucción privada a los discípulos. Baja del monte, con Pedro, Santiago y Juan, testigos predilectos y la escena que encuentra es la discusión de los letrados con los discípulos, rodeados de mucha gente. Al llegar él, la atención se desplaza del grupo a Jesús. Una pregunta se hace a todos los presentes: ’¿De qué discutís?.’

Expone ’uno’ el tema de la discusión. El padre de la criatura expone la situación y el resultado estéril: ’He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces.’ Un reproche general hace Jesús: ’¡Gente sin fe!’ Esto incluye a todos. Discípulos y no discípulos. Marcos ha señalado con anterioridad el reproche de Jesús a los doce cuando estaban en la barca: ’¿Cómo no tenéis fe?’ Les había enseñado y explicado el sentido de las parábolas y aun así, no hay respuesta adecuada, no tienen fe. Vuelve a resonar, por tanto, el mismo reproche. No dar crédito a la persona, palabras y enseñanzas de Jesús, incapacita para actuar como Él. Por este motivo no pudieron echar el espíritu maligno de aquel niño.

El padre de la criatura suplica a Jesús: ’Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos’. Esta condicional ’si algo puedes’, de este padre es como la de Pedro: ’si eres tú, mándame ir hacia ti caminando sobre el agua’. Se evidencia la misma insuficiente fe. El primero concede una posibilidad; el segundo le pide una prueba para que pueda reconocerle. En medio de esas situaciones, la duda del padre y de Pedro obtienen la misma respuesta: ’Todo es posible al que tiene fe’.

Jesús alienta la aventura de la fe vivida en medio de muchas contradicciones. Cuando desde el reconocimiento de la debilidad propia nos volvemos hacia Él, como el padre de este niño, afirmando: ’Tengo fe, pero dudo, ayúdame’, aquello que tanto deseamos vemos que se realiza. En medio de la debilidad se manifiesta la potencia de Dios.

Jesús resuelve aquella situación liberando al niño que padece los sufrimientos de forma irremediable y provoca la pregunta de los discípulos: ’¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?’. La respuesta de Jesús a esta pregunta ofrece el fundamento de toda actuación que quiera estar en sintonía con Él: permanecer en la comunión con el Padre (oración) eliminando todo lo que obstaculiza dicha comunión (ayuno).

Guiados por la sabiduría que viene de arriba, puede cada bautizado y todo hombre de buena voluntad, afrontar las dificultades cotidianas, llevando a cabo un adecuado discernimiento para resolverlas y ofrecer a todos lo que cada uno necesita, en la certeza de que, la plena y consciente adhesión a Jesús, hará posible lo que humanamente aparece como imposible. Es necesario suplicar que nuestra fe crezca, se desarrolle en nosotros y podamos ser continuadores de la obra del Salvador.
Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.
Convento de Santa Cruz la Real (Granada)

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