Impresionante sonido con el Ensamble de Percusiones Trommer, en el TPV

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Octubre 29, 2019 17:56 hrs.

Genaro Portillo › SN Noticias

Cultura Estados › México Sinaloa


El Teatro Pablo de Villavicencio vibró con los trepidantes sonidos de Trommer Ensamble de Percusiones, que bajo la dirección de Fernando Correa Rodríguez, ofreció un programa con piezas clásicas con arreglos para percusiones y contemporáneas, dentro del Ciclo de Conciertos de Cámara, y en el marco del Festival Cultural Puro Sinaloa 2019, que organiza el Gobierno del Estado.

Este ciclo de conciertos de cámara es parte del proyecto federal Vida a la Infraestructura Cultural de los Estados, del PAICE 2019, de la Secretaría de Cultura, que este martes por continua en este teatro con la presencia del cuarteto de cuerdas Sinaloa.

Trommer Ensamble de Percusiones está integrado además por Jesús Paúl Bernal, Roberto Carlos Juárez, Marco Fernando Inzunza Mexía, Jesús Alexander Ceballos Castro y Fernando Correa Valdés y debutó apenas en febrero pasado dentro del programa de Café Concierto de la OSSLA.

En esta ocasión el grupo ofreció un programa similar, pero enriquecido por la excelente acústica del Teatro Pablo de Villavicencio. Abrió con la pieza brasilera A la Samba, de M. Peters, y los movimientos del Concierto para marimba, de Ney Rosauro haciendo uso de los xilófonos básicamente.

Le siguió con el conocido Canon in D, de .J. Pachebel con arreglos de B. Holcombe, para seguir con España, de Chick Corea con arreglos de P. Soler, en una pieza basada en temas españoles entre ellos aires del Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, entre otras.

Le siguió La Polka del Rayos y Truenos, de Johann Strauss con arreglos de J. van der Got, y la ya conocida por los asiduos a estos conciertos de percusiones, 4/4 for Four, de A. Cirone, para continuar con el bellísimo Preludio, de Johann Sebastian Bach – Gounod, con arreglos de Fernando Correa, y el tema Bell Wood Six, de D.Thamm.

Para cerrar, fueron la diversión con la pieza Blue Plate Special, de C. Crockarell, percusiones sobre instrumentos de cocina en un sainete cómico, y como encore, 1.21 Jiggawatts, de Chris Brooks, con los seis músicos aporreando tarolas de diversos tamaños con palillos luminosos en la penumbra, con la que se acabaron de ganar al público, que rompió en aplausos.

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