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En Hidalgo, se acaba la paciencia de los pobres


Una breve opinión: Por Magdalena Laureán García, responsable de prensa del antorchismo sinaloense

En Hidalgo, se acaba la paciencia de los pobres

Derechos Humanos

Abril 12, 2019 20:14 hrs.
Derechos Humanos Nacional › México Sinaloa
Genaro Portillo › SN Noticias

El Movimiento Antorchista Nacional ha demostrado ser la única organización revolucionaria pues mediante su trabajo de organización entre las capas del pueblo pobre, ha logrado avanzar en pro del bienestar de esa mayoría, un fenómeno político que no es gratuito, sino que ha representado un esfuerzo conjunto de 45 años de trayectoria. Hemos resistido en esta determinación porque sustentamos nuestro actuar en el desarrollo histórico. ’El Papel del trabajo en la transformación del mono en hombre’ (1876), Federico Engels (subsecuente de Charles Robert Darwin), describe cómo con la evolución del hombre, con el uso de su mano, de su cerebro, de todas sus extremidades y trabajando las materias primas de la naturaleza, poco a poco logró transformar su ambiente, su alimentación la hizo más rica, construyó su hogar con herramientas más sólidas y más resistentes. Así, pues, hasta llegar a tener un cuerpo humano vigoroso, un cerebro capaz de innovar y crear miles de ideas; además, las épocas también hicieron su propio trabajo, por ejemplo, el Renacimiento, que aportó grandes ejemplos de humanismo como Da Vinci, entre otros.

Siguiendo el curso de la historia, los antorchistas podemos hablar de revolución y de evolución, así como también de la involución, que se aplica tanto a los procesos históricos como a los seres humanos. Es decir, la diferenciación entre aquellos que se adaptan o aquellos que derivan en una muerte más rápida porque no saben aprovechar sus fuerzas, su entorno, el clima, es decir, que deben perecer por el desarrollo histórico al consumarse sus contradicciones internas.

Y, hablando de revolución, evolución e involución, el gobierno del estado de Hidalgo a cargo del gobernador Omar Fayad Meneses, se muestra como un ejemplo palpable de la involución política en la que se está quedando el grupo gobernante en nuestro país. No es algo menor, ya que los gobiernos detentan el poder público, sus decisiones afectan la vida cotidiana de sus gobernados y de alguna manera el cambio de su bienestar a malestar está en función de las decisiones adoptadas. Por eso es grave que esta involución se exprese en funcionarios con poder político.

Es el caso del gobernador de Hidalgo, Omar Fayad, quien ha demostrado ser un gobernante insensible ante la miseria de miles de hidalguenses, como quedó demostrado el pasado 10 de abril, cuando el pueblo hidalguense encabezado por el antorchismo decidió ponerse en pie de lucha y reclamarle al mandatario lo que en justicia necesita para mejorar sus condiciones de vida. La prensa y decenas de testimonios dieron cuenta del río humano que se apoderó de las calles de la bella airosa, para la concentración de 40 mil ciudadanos en la ciudad de Pachuca. De no ser por el operativo policial del gobierno del estado, el contingente de antorchistas sería un hito por si mismo en las movilizaciones populares de ese estado.

Por tal razón, ahora, desde el Congreso del Estado y por la intervención de los diputados antorchistas Brasil Acosta Peña, Lenin Campos y Eleusis Campos Córdova, se iniciará a partir de los próximos días la revisión de la Constitución local para arrancar un proceso de juicio político contra el gobernador, por violentar la libre manifestación, garantizada en la Constitución Mexicana.

Así, pues, ante la negativa del gobierno hidalguense en la solución de las demandas de los más pobres de aquel, el reloj de tiempo se acelera y los antorchistas no seremos responsables del giro que puedan tomar las cosas. Los dolorosos hechos de Tlahualilpan mostraron al país entero el peligroso caldo de cultivo que se amasa cuando la falta de operación política se mezcla con la necesidad de las mayorías, por lo que es muy delicado para la salud política de estado no aprender de estas lecciones y tomar a tiempo correctivos que atajen los peligros que conlleva el aplazar y aplazar eternamente las soluciones, ante tanta miseria que protagoniza el estado de Hidalgo.

Y eso es lo que hace el antorchismo nacional, advertir que en las comunidades ya se está acabando la paciencia de los pobres, que los alumnos ya no pueden continuar en aulas deplorables para su educación o que la gente de las comunidades más apartadas ya no permanecerá en sus comunidades muriendo de hambre, ante la indiferencia de una y otra administración. Los hidalguenses están decididos a luchar contra la miseria y la ignorancia históricas, como se pudo ver en la dignísima marcha del 10 de abril.

El gobierno de Omar Fayad, impidió el avance de los autobuses, pero se olvidó que los antorchistas tenemos pies para caminar y boca para gritar todas las injusticias que se cometen. Logramos demostrar y lo seguiremos demostrando, que somos la única organización mejor estructurada y con un cambio real para el país. Además dimos muestras de nuestra voluntad de lucha y les mostramos a los pobres de este país que nuestras energías para buscar una mejora real de sus condiciones de vida, son muchas, que si tiene voluntad y necesidad de que las cosas cambien, se unan a las filas antorchistas, porque tienen en ese puerto una ruta trazada y un método a toda prueba de gobierno insensibles: la unidad y la organización popular. A los sinaloenses, la valentía de la lucha antorchista en Hidalgo nos debe dar temple y ánimo en nuestras convicciones, en las luchas que vienen. La pobreza nos hermana, pero también el espíritu combativo de nuestra antorcha.

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