• Admin
  • Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
  • El suicidio asistido y la eutanasia: Lo que todos necesitan saber. (Primera parte)

    En las siguientes páginas nos proponemos hacer una breve revisión de este tema, tan vinculado al sentido del dolor y el sufrimiento, así como presentar en sus líneas fundamentales las enseñanzas de la Iglesia católica al respecto.


    El suicidio asistido y la eutanasia: Lo que todos necesitan saber.
(Primera parte)

    Educación

    Octubre 12, 2017 23:40 hrs.
    Educación Internacional ›
    SN Noticias Culiacán › SN Noticias

    El lamentable aumento de popularidad del suicidio asistido en Europa y en los Estados Unidos, hace cada vez más necesario reflexionar profundamente, acerca de la dignidad de la persona humana sufriente y el derecho a la vida. En las siguientes páginas nos proponemos hacer una breve revisión de este tema, tan vinculado al sentido del dolor y el sufrimiento, así como presentar en sus líneas fundamentales las enseñanzas de la Iglesia católica al respecto.

    1. Revisión de conceptos fundamentales

    Antes de entrar en la materia, conviene repasar brevemente algunos conceptos esenciales:

    Eutanasia:
    Esta palabra, formada por las raíces griegas eu = bueno y thánatos = muerte, aludía originalmente a hacer más fácil (menos dolorosa) la muerte de una persona. Con el paso del tiempo, sin embargo, su significado primigenio fue cediendo lugar a otro que en realidad lo desvirtúa, y hoy en día la eutanasia se entiende como quitar prematuramente la vida a una persona. La eutanasia es entonces «una acción u omisión que por sí mismas o por intención causa la muerte con el propósito de eliminar el sufrimiento»[1]. Existen muchos términos y eufemismos para referirse a la eutanasia, pero nada cambia la verdad fundamental de que se trata de la muerte provocada de un ser humano. La eutanasia puede ser voluntaria (a pedido del paciente o con su consentimiento) o involuntaria; puede también ser activa y directa (si se ejerce un acto para matar a la persona, como darle una inyección letal) o pasiva (si la voluntaria omisión de un acto provoca directamente la muerte, como negarle alimentación a un recién nacido).


    Suicidio asistido:
    Consiste en proporcionarle a una persona los medios suficientes para que pueda, ella misma, causarse la muerte. Este concepto es altamente peligroso, ya que muchos están de acuerdo con la idea errónea del ’derecho a morir’, por lo cual no les parece tan censurable el suicidio como el asesinar a una persona.

    Una modalidad común de esta práctica es la de darle al paciente una medicina a fin de que éste tome, por sí mismo, una dosis mortal. Los partidarios de la eutanasia, en su estrategia por legalizarla, buscan implantar primero el ’suicidio asistido’, aprovechando que esta práctica genera menos rechazo en la opinión pública. Con esta expresión muchas veces se pierde de vista que el daño que alguien puede hacerse a sí mismo —y en particular el atentar contra su propia vida— es algo intrínsecamente malo que debe ser evitado; y también que proteger a las personas de sí mismas cuando, por algún motivo, atentan contra su vida o su salud es una grave obligación.


    Distanasia:
    También llamada ’ensañamiento terapéutico’, consiste en el uso de medios extraordinarios y desproporcionados para prolongar artificial e inútilmente la vida de un ser humano[2]. Esta acción médica es más común hoy en día gracias a los avances tecnológicos, y los defensores de la eutanasia suelen usarla como argumento para justificar la ’muerte por misericordia’ de seres humanos sufrientes, alegando los innecesarios excesos que puedan cometer algunos médicos o familiares en su afán por prolongar en vano una vida con el uso de medios desproporcionados. La Iglesia Católica reconoce que algunas medidas extremas son innecesarias, por lo que siempre ha establecido que el uso de medios extraordinarios no es obligatorio. «La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante la muerte»[3].



    Muerte natural:
    Se da cuando se permite que la persona muera en el momento en que Dios ha decidido llamarla a su presencia. No debe confundirse con la llamada ’eutanasia pasiva’, pues en esta última el propósito de matar está establecido en el acto de no utilizar un medio proporcionado y adecuado para salvar la vida del paciente cuando es posible hacerlo.

    Compartir noticia


    Califica esta información

    SN Noticias Culiacán › SN Noticias
    ¿Es fácil de leer?

  • ¿La información es útil?

  • OPINIÓN
    MÁS NOTICIAS
    UA-100450438-1