Cómo leer más rápido entendiendo lo que lees

Se dice mucho sobre el poder de la información, y si tu pudieras leer mas de lo normal y en un día leer un libro de 200 paginas, eso te convierte en....


Cómo leer más rápido entendiendo lo que lees

Educación

Julio 19, 2017 00:44 hrs.
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El otoño es la época del regreso a la rutina, a las clases si todavía somos estudiantes, a leer ya no tanto por placer, sino por obligación. Y ahí, a veces nos gustaría ser como el robot de ’Cortocircuito’ y leernos tres libros en cinco minutos, pero nuestro cerebro no funciona así. Aunque sí se le puede adiestrar para que lea más rápido y para que entienda lo que lee, que es el gran quid de la cuestión. Porque leer muy rápido y no enterarse de nada, al final, es como si no supiéramos leer.

Se considera que la velocidad de lectura media está entre unas 200 y 300 palabras por minuto, pero para cada persona puede ser diferente. No sólo dependerá de lo acostumbrados que estemos a leer, de si lo hacemos en nuestra lengua materna o en otra, de si el vocabulario utilizado nos es familiar o desconocido, de si a nuestro alrededor hay factores externos que nos distraigan... También dependerá de lo entrenados que estén nuestros ojos a leer.
El ojo es más lento que el cerebro

"Lo ideal sería poder leer tan deprisa como surge el pensamiento. Este es siempre mucho más veloz que el proceso de la percepción visual". Así lo apunta Juan Guerrero, responsable en España de Progrentis, un método para mejorar la comprensión lectura que incluye técnicas para que los estudiantes, sobre todo, aprendan a leer más rápido. Los ojos son mucho más lentos leyendo de lo que lo es el cerebro procesando esa información, por lo que acaba "distrayéndose".

Cuando leemos, nuestros ojos no siguen el texto de una manera continuada, sino que lo hacen a saltos (denominados "saltos de ojo") y haciendo pausas (llamadas "descansos de ojo"). También se detienen en puntos de fijación en los que leen bloques de significado, que pueden ser una palabra, un grupo de palabras o una frase entera. Cuantos más puntos de fijación se hagan, más lenta será la lectura, más interrupciones habrá en el flujo de información hacia el cerebro y la comprensión del texto será peor.

El "truco", por tanto, es entrenar a los ojos para que realicen movimientos más fluidos al leer, para que no se detengan tanto en los puntos de fijación. Guerrero explica sobre esa velocidad lenta de lectura que:

"Normalmente el lector lento, el que lee a razón de 150 a 200 palabras por minuto, aproximadamente, o bien lee de viva voz los vocablos, o bien lo va haciendo mentalmente durante el curso de su lectura, tiene un mal hábito de lectura que dificulta en extremo las cosas: por una parte, disminuye la velocidad lectora, con la consecuente pérdida de tiempo, y por otra, asegura una mala comprensión del pensamiento que se expresa en el texto, ya que la lectura lenta, "palabra por palabra", rompe el pensamiento en pequeños trozos, lo cual hace imposible, o en extremo difícil, captarlo globalmente en su fluido devenir".

Una mayor velocidad de lectura se asocia a una mejor comprensión lectora, y en la búsqueda de esa mayor rapidez leyendo, el objetivo es entender frases enteras, no quedarse atascado en palabras sueltas. Pero antes de ponernos a dar consejos sobre cómo podemos leer con más celeridad, tendremos que averiguar si somos lectores lentos o rápidos.

¿Qué tipo de lector eres?

¿Eres un ratón de biblioteca como Rory Gilmore y te llevas dos libros diferentes para leer en el metro? Para saber si puedes ser el Usain Bolt de los lectores hay trucos que pueden orientarte sobre tu velocidad de lectura. Lo que se suele hacer es tomar un texto de referencia, por ejemplo, del eclipse de superluna de hace unas semanas:

Un eclipse total de superluna se compone de dos fenómenos. Por un lado, que haya luna llena en el perigeo, es decir, el punto más cercano del satélite natural a la Tierra. La órbita de la Luna no es redonda del todo y cuando llega a esa posición cercana, se ve un 14% más grande de lo normal. Esto es lo que se conoce como superluna.

Por otro lado, tenemos un eclipse lunar o lo que es lo mismo: cuando la Tierra se sitúa entre medias de el Sol y la Luna de modo que nuestro planeta bloquea la luz que llega al satélite. En los eclipses solares ocurre al revés: es la Luna quien se pone entre medias y nos crea esas bonitas imágenes donde vemos cómo se interpone por unos momentos delante del astro rey.

Durante un eclipse lunar el satélite atraviesa la sombra de la Tierra. Ésta se compone de dos zonas: la umbra y la penumbra. En la penumbra se podrá apreciar como la Luna entra y sale de la oscuridad absoluta que es la umbra ya que en esta última la luz no llega. Por eso, cuando el satélite se empiece a esconder en el eclipse lunar dará la sensación de que se difumina y poco a poco irá desapareciendo.

Según vaya aproximándose la Luna a la umbra, desde la Tierra veremos que cuando vuelva a aparecer lo hará con un tono ocre y rojo muy intenso. Esto se conoce como luna de sangre, un fenómeno poco común que en su día estaba relacionado con supersticiones y leyendas en todo el mundo. A día de hoy la ciencia ya ha explicado con precisión porqué ocurre.

Contamos las palabras de ese texto, que en este caso son 280, y cronometramos lo que tardamos en leerlas. Luego dividimos el número de palabras por los segundos que nos ha llevado leerlas, y multiplicamos el resultado por 60. Así obtendremos el número de palabras por minuto que leemos, que si están entre 100 y 200, son una velocidad lenta, entre 200 y 300, la media, y por encima de 400, una velocidad rápida.

Cómo leer más rápido

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