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Caminemos a la luz del Señor


’Basta que lo digas de palabra’


Caminemos a la luz del Señor

Diciembre 02, 2018 22:39 hrs.
Religión Internacional › México
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La Palabra de Dios

3 de diciembre 2018
Memoria de San Francisco Javier, presbítero
Primera lectura
Is 2, 1-5
Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén:
En días futuros, el monte de la casa del Señor
será elevado en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas,
y hacia él confluirán todas las naciones.

Acudirán pueblos numerosos, que dirán:
"Vengan, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob,
para que él nos instruya en sus caminos
y podamos marchar por sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley,
de Jerusalén, la palabra del Señor".

Él será el árbitro de las naciones
y el juez de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados
y de las lanzas, podaderas;
ya no alzará la espada pueblo contra pueblo,
ya no se adiestrarán para la guerra.

¡Casa de Jacob, en marcha!
Caminemos a la luz del Señor.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 121, 1-2. 3-4a (4b-5. 6-7) 8-9
R. (cf. 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron:
"Vayamos a la casa del Señor"!
Y hoy estamos aquí, Jerusalén,
jubilosos, delante de tus puertas.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
A ti, Jerusalén, suben las tribus,
las tribus del Señor,
según lo que a Israel se le ha ordenado,
para alabar el nombre del Señor.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Digan de todo corazón: "Jerusalén,
que haya paz entre aquellos que te aman,
que haya paz dentro de tus murallas
y que reine la paz en cada casa".
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.
Por el amor que tengo a mis hermanos,
voy a decir: "La paz esté contigo".
Y por la casa del Señor, mi Dios,
pediré para ti todos los bienes.
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Cfr Sal 79, 4
R. Aleluya, aleluya.
Señor y Dios nuestro, ven a salvarnos;
míranos con bondad y estaremos a salvo.
R. Aleluya.

Evangelio
Mt 8, 5-11
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho". Él le contestó: "Voy a curarlo".

Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ’¡Ve!’, él va; al otro: ’¡Ven!’, y viene; a mi criado: ’¡Haz esto!’, y lo hace".

Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: "Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos".
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
Caminemos a la luz del Señor
Es un precioso canto que traza el sueño profético de una paz universal que surge de la experiencia de Dios, e inspirándose en las peregrinaciones que el pueblo hacía a Jerusalén, nos habla de muchos pueblos encaminados al templo del Señor, la morada de Yahvé. ¿Quién tiene tanto poder de convocatoria, de atracción? La Palabra de Dios que nace de Jerusalén. Y este mismo Dios es el gran maestro y juez de la historia de los hombres; ante Dios se superan todas las banderías, nacionalismos y visiones ideológicas de la vida. Aceptar a Dios, sus mandatos y caminos, y tratar de vivir en consecuencia tiene como fruto granado la paz, que, por definición, es tiempo de salvación. Por tanto, ponerse a caminar a la luz del Señor es lo mismo que apostar por la construcción pacífica de la historia humana. Y caminar no tanto para llevar ofrendas al templo o satisfacer alguna promesa, sino para recibir la luz de Dios, para recibir su orientación en el camino de la vida. Del templo de Yahvé dimana la paz y reconciliación entre todos los pueblos, expresada con trazos poéticos al tornarse las espadas arados y de las lanzas podaderas.

Basta que lo digas de palabra
El texto nos traslada el encuentro de Jesús con un pagano; éste es un centurión que se acerca a Jesús con respeto y sobrado de confianza, o al menos así lo indican sus gestos. Relato, por otra parte, de inmensa ayuda para la fe de la comunidad. El centurión recaba la acción de Jesús para su criado enfermo, hace gala de confianza en el Maestro y hasta tiene el detalle de evitarle ir para eludir la contaminación en la que incurría un judío al entrar en casa de un pagano. La total confianza del centurión en el poder sanador de Jesús tiene la respuesta esperada, pero no solo la curación de su criado, sino la ponderación de Jesús que aprovecha esta ocasión para subrayar la fe del pagano y decir así que éstos entran en la comunidad de los discípulos. Y éste es el mejor recurso de nuestro pueblo de Dios: la fe activa en Jesús Salvador y en su fuerza redentora. De este modo la comunidad sí tendrá vida y abundará en mensajes de esperanza tan necesarios en el seguimiento del Maestro, consolidándose así nuestra condición de testigos del Reino de Dios.

Francisco Javier, navarro y misionero de raza, excelente testigo en el camino de la esperanza que apenas hemos reiniciado: porque la Palabra crea vida.

Hay que tener confianza en Dios
porque Él tuvo confianza en nosotros.
Hay que poner nuestra confianza en Dios
puesto que Él la ha puesto en nosotros.
(Charles Peguy)
Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

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