’A vino nuevo, odres nuevos’

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Enero 20, 2019 20:42 hrs.

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Lunes 21º De Enero 2019

Memoria de Santa Ines, virgen y mártir

La Palabra de Dios
Primera lectura
Heb 5, 1-10
Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.

Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.

Precisamente por eso, durante su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen y fue proclamado por Dios sumo sacerdote, como Melquisedec.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 109, 1.2. 3. 4
R. (4bc) Tú eres sacerdote para siempre.
Esta ha dicho el Señor a mi Señor:
’Siéntate a mi derecha;
yo haré de tus contrarios el estrado
donde pongas los pies’.
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Extenderá el Señor desde Sión
tu cetro poderoso
y tú dominarás al enemigo.
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Es tuyo el señorio;
el día en que naciste,
en los montes sagrados,
te consagró el Señor antes del alba.
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Juró el Señor y no ha de retractarse:
’Tú eres sacerdote para siempre,
como Melquisedec’.
R. Tú eres sacerdote para siempre.

Aclamación antes del Evangelio
Heb 4, 12
R. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.
R. Aleluya.

Evangelio
Mc 2, 18-22
En una ocasión en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ’¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?’

Jesús les contestó: ’¿Cómo van a ayunar los invitados a una boda, mientras el esposo está con ellos? Mientras está con ellos el esposo, no pueden ayunar. Pero llegará el día en que el esposo les será quitado y entonces sí ayunarán.

Nadie le pone un parche de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo encoge y rompe la tela vieja y se hace peor la rotura. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino rompe los odres, se perdería el vino y se echarían a perder los odres. A vino nuevo, odres nuevos’.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
A pesar de ser Hijo aprendió, sufriendo, a obedecer
Los sacerdotes de la antigua alianza eran elegidos por Dios de entre los hombres. Eran débiles como todos, por eso eran capaces de compadecerse, pero también estaban obligados a ofrecer sacrificios por sus propios pecados. Como todo sacerdote Jesús fue constituido por Dios para realizar el ministerio a favor de los hombres. Por su condición humana se compadece de nuestras flaquezas pues ha sido probado en todo como nosotros, excepto en el pecado; por su resurrección Dios ha revelado su condición de Hijo y su sacerdocio nuevo y eterno para la salvación de la humanidad. Esta homilía que es la Carta a los Hebreos es obra de un autor anónimo originario quizá de ambientes judeo-cristianos. El argumento principal en el texto es Cristo, del que se afirman tres acciones fundamentales: ofreció oraciones con lágrimas y gritos, aprendió a obedecer sufriendo y se convirtió en causa de salvación. Los tres verbos describen el recorrido histórico y espiritual de Jesús de Nazaret, en la inmersión dolorosa y trágica en la muerte por fidelidad y obediencia a Dios, hasta realizar plenamente la obra salvadora. El Hijo no obtuvo un salvoconducto que lo librara de la condición histórica, sino que a través del sufrimiento aprende, es decir, realiza y vive hasta el extremo su obediencia-fidelidad al Padre, de la cual la oración es fuente y expresión. El Padre lo escuchó, no librándolo de la muerte física, sino a través del triunfo sobre aquella condición de esclavitud y de temor que distingue el imperio de la muerte como alejamiento de Dios. La perfección de Cristo, no es de tipo ético o moral, alcanzada a través de una fidelidad heroica, sino que se refiere a la perfección alcanzada a través del pleno cumplimiento del proyecto salvador de Dios.

A vino nuevo, odres nuevos
Las connotaciones que tenía el ayuno mal se compadecían con el contenido del Reino y el positivo mensaje que trasladaba la predicación del Maestro de Galilea. Jesús no niega el valor del ayuno, pero hora no procede porque Dios Padre –el esposo- confirma su compromiso con su pueblo –la esposa-. Los discípulos ayunarán después de Pascua. Es decir, estarán dispuestos a morir, si fuera necesario, por Jesús y el reino de Dios. Con Jesús, en efecto, el reino irrumpe con poder. Es este el significado de las dos imágenes que vienen a continuación. El vestido viejo se rompería si simplemente se remendase con un pedazo de tela nueva, los odres viejos, no pueden conservar la expansión del vino nuevo. El mundo del ayuno y de la mortificación, como fundamento de la experiencia religiosa (odres viejos), se opone al don gratuito y gozoso de la salvación ofrecida por Jesús (vino nuevo). Los odres y vestidos viejos (las antiguas instituciones judías), no pueden contener los bienes mesiánicos traídos por Jesús. La novedad cristiana no se vive aumentando las prácticas ascéticas y espirituales, sino acogiendo la nueva lógica de la salvación inaugurada por Jesús, el mesías crucificado y resucitado: a vino nuevo, odres nuevos.

Mi fuerza y mi fracaso
eres Tú.
Mi herencia y mi pobreza.
Tú mi justicia,
Jesús.
Mi fuerza y mi paz,
¡mi libre libertad!

(Pere Casaldáliga)
Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba)

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