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’ Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna ’


Lo arrancaron de los vivos

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’ Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna ’

Religión

Mayo 08, 2019 23:53 hrs.
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Jueves 9 De Mayo 2019

La Palabra de Dios


Primera lectura
Hch 8, 26-40
En aquellos días, un ángel del Señor le dijo a Felipe: "Levántate y toma el camino del sur, que va de Jerusalén a Gaza y que es poco transitado". Felipe se puso en camino. Y sucedió que un etíope, alto funcionario de Candaces, reina de Etiopía, y administrador de sus tesoros, que había venido a Jerusalén para adorar a Dios, regresaba en su carro, leyendo al profeta Isaías.

Entonces el Espíritu le dijo a Felipe: "Acércate y camina junto a ese carro". Corrió Felipe, y oyendo que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó: "¿Entiendes lo que estás leyendo?" Él le contestó: "¿Cómo voy a entenderlo, si nadie me lo explica?" Entonces invitó a Felipe a subir y a sentarse junto a él.

El pasaje de la Escritura que estaba leyendo, era éste: Como oveja fue llevado a la muerte; como cordero que no se queja frente al que lo trasquila, así él no abrió la boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, puesto que su vida ha sido arrancada de la tierra?

El etíope le preguntó a Felipe: "Dime, por favor: ¿De quién dice esto el profeta, de sí mismo o de otro?" Felipe comenzó a hablarle y partiendo de aquel pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. Siguieron adelante, llegaron a un sitio donde había agua y dijo el etíope: "Aquí hay agua. ¿Hay alguna dificultad para que me bautices?" Felipe le contestó: "Ninguna, si crees de todo corazón". Respondió el etíope: "Creo que Jesús es el Hijo de Dios". Mandó parar el carro, bajaron los dos al agua y Felipe lo bautizó.

Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El etíope ya no lo vio más y prosiguió su viaje, lleno de alegría. En cuanto a Felipe, se encontró en la ciudad de Azoto y evangelizaba los poblados que encontraba a su paso, hasta que llegó a Cesarea.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor

Salmo Responsorial
Salmo 65, 8-9. 16-17. 20
R. (1) Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Naciones, bendigan a nuestro Dios,
hagan resonar sus alabanzas,
porque él nos ha devuelto la vida
y no dejó que tropezaran nuestros pies.
R. Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen,
y les diré lo que ha hecho por mí;
a él dirigí mis oraciones
y mi lengua le cantó alabanzas.
R. Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica
ni me retiró su gracia.
R. Tu salvación, Señor, es para todos. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio
Jn 6, 51
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Aleluya.

Evangelio
Jn 6, 44-51
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".
La Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión del Evangelio de hoy
Lo arrancaron de los vivos
Un eunuco encuentra a Felipe por el camino. Parece que un ángel le hubiera dado una brújula a Felipe para que se encontrara con él. Lo cierto es que Felipe no se fijó en la condición de aquel hombre: ni en su condición de ministro, ni en su condición de eunuco (hombre poco viril que gozaba de los favores del rey).

La lectura del Profetas Isaías del siervo de Yahvé le llevó al eunuco a preguntarse sobre a quién se refería las palabras del profeta. Felipe, se sienta a su lado, y le habla de lo sucedido a Jesús de Nazaret. Le anunció el Evangelio de Jesús, dice el texto. El anuncio condujo al eunuco a querer bautizarse.

El anuncio de la vida, muerte y resurrección de Jesús no está limitado a un pueblo, ni tampoco limitado a un determinado tipo de personas, todos somos destinatarios de la salvación. La única condición es escuchar la palabra de Dios, aceptarla, y querer comprometerse con la fe. Bautizarse es morir con Cristo, y asumir la vida de Cristo. Nada impide seguir a Cristo como discípulo si es capaz de escuchar su evangelio y aceptarlo.

La pregunta por Jesús de Nazaret no nos deja igual. Nos trastoca y nos transforma todos nuestros proyectos y caminos. Sólo la docilidad a sus palabras nos permitirá encontrar una respuesta confiada de fe.

Todo el que escucha lo que dice el padre y aprende viene a mí
No vale sólo con la escucha, lo que conduce a Cristo es aprender de la Palabra que escuchamos sobre Dios, en este caso del Padre. Esta idea nos recuerda las palabras en la teofanía del Bautismo de Jesús, en la que Dios Padre nos anuncia: ’Este es mi Hijo amado, Escuchadle’.

La escucha es el inicio del camino del discipulado, pero es el compartir la palabra, el compartir la vida, lo que dará experiencia a cada discípulo y será la puerta abierta para el aprendizaje.

Aprender las cosas de Dios es toda una tarea comprometida. Supone la decisión previa de creer en el proyecto de Jesús, de su programa de misericordia. Supone proclamar cada día la bienaventuranza de los desfavorecidos, ellos serán dichosos porque Dios ha puesto en ellos su mirada.

Aprender las cosas de Dios supone el abandono total y confiado a su voluntad, comprender que los caminos son un recorrido vital para la esperanza de que Dios siempre cumple su promesa de no dejarnos solos.

Oremos para que cada día encontremos al resucitado junto a nuestros pasos de fe, y podamos llevar a los demás el evangelio de la vida.
Fr. Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

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